Tu pareja te ha dicho ¡adiós! o tú a él/ella y entonces te preguntas, ¿y ahora qué?
Te entiendo.

Estarás de acuerdo conmigo en que la ruptura con una persona que ha sido importante para nosotros, es de las cosas más duras que podemos atravesar. El desafío emocional que supone una ruptura amorosa puede ser agotador.
Noches de insomnio, lágrimas y sentimiento de pérdida. ¿Y ahora qué? Esta es una de las preguntas entre miles que podemos hacernos en estos momentos.
Puede ser que estés sientiendo:
- Sentimiento de abandono
- Soledad
- Vacío
- Mucha incertidumbre de qué pasará
- No entiendes nada. Estás perdida/o.
- Si te han dejado, sientes rabia, tristeza y un cúmulo de emociones dificil de explicar
- Si has dejado tú, puedes sentir culpa, malestar, responsabilidad en cómo estará la otra persona…
- Estás confundida/o y dolida/o
- No quieres saber nada del amor. No crees en él.
- Tienes miedo a no encontrar a otra persona con la que poder estar bien y feliz y no crees ni siquiera que eso sea posible
- Si la relación ha sido tormentosa, puede que sientas alivio pero la dependencia emocional por esta persona no te permite avanzar.
- Vergüenza
- Desesperanza. Miedo al futuro
Es normal sentirte perdida/o tras una separación, pero recuerda que dentro del caos también se encuentra la oportunidad de reconstruirte.
Así que AHORA, lo que toca eres tú.
¿Quieres que lo hagamos juntas/os?
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Fases del duelo en una ruptura
1.El primer impacto: «No puede ser» : puedes sentirte desbordada, como si no pudieras pensar con claridad, eres un volcán. Las emociones se apoderan de ti.
2. «Confusión»: ¿De verdad?: Tendrás miles de preguntas, «y si hubiera dicho esto, y si hubiera hecho lo otro». Sumado a la ira e incertidumbre. Estás en una montaña rusa.
3. «El análisis»: ahora es cuando comenzamos a pensar el por qué, comenzamos a hilar cosas, comenzamos a comprender qué estaba pasando. Si eres tú la que has tomado la decisión este momento estará más trabajado y si eres quien la ha recibido, aquí podrás tener más respuestas a tus teorías.
4. «Vale, parece que lo estoy encajando». Esta es la etapa de la aceptación, de la ilusión y donde la emoción no reina tanto en nuestra vida. El dolor se va reduciendo y comenzamos a reubicar esto que ha pasado desde otro lugar.
¿Qué vamos a trabajar?

- Gestionar tus emociones para que no sientas que ellas pueden contigo.
- Aprender a aceptar y a reencajar la pérdida en el lugar que le corresponde
- A recuperar la energía vital que necesitas para seguir viviendo
- A creer en ti, a trabajar en tu autoestima para que esta herida cicatrice y que después, brilles más.
- A que tu ex deje de ser el protagonista de tu vida y lo seas tú.
- A romper creencias, miedos, incertidumbre.
- A transitar el dolor, para transformar el sentido de la historia.
«En el eco del adiós, a veces se encuentra la fuerza para decir hola a una versión más fuerte de ti misma/o.»
El arte de querer nuestras cicatrices: kintsugi


